Cuéllar: «La desmesura cofrade eclipsa a veces esa gran labor social de las hermandades de Sevilla»

Zurbarán Abogados Noticias 11/03/2019 Comentar

El abogado sevillano y presidente de Guadaliuris defiende la responsabilidad social corporativa y las ayudas formativas de los bufetes sevillanos.

Miguel Cuéllar Portero(Sevilla, 1965) forma parte de la tercera generaciçon familiar de una tradición jurídica casi centenaria en la ciudad que se remonta al bufete que fundó su abuelo, Adolfo Cuéllar Rodríguez, que fue decano del Colegio de Abogados, y continuó su padre, Adolfo Cuéllar Contreras, que fue concejal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Sevilla y adalid de la democracia y de los derechos de los trabajadores cuando esa defensa entrañaba el riesgo cierto de acabar en la cárcel o inhabilitado profesionalmente.

Cuéllar, que es bético y semanasantero pero no tiene cuenta en facebook ni twitter («tengo poco tiempo para malgastarlo en las redes sociales», dice), es presidente de Guadaliuris, una asociación que agrupa a una treintena de despachos sevillanos que pone su acento en la formación y en la ayuda social. Y es, junto con sus hermanos Adolfo y Reyes, uno de los setenta y cinco abogados de Zurbarán, un despacho que nace de la fusión de cuatro bufetes.

¿A qué obedece esta fusión en Zurbarán Abogados?

A cultura y sinergias. Todos tenemos una visión parecida de cómo ejercer la abogacía y hemos constatado que la labor del abogado solo en su despacho, encerrado con tres pasantes, va a pasar a mejor vida. Si queremos llevar temas interesantes, con la competencia tan terrible que hay en este sector, hay que aunar esfuerzos. Pretendemos competir con grandes despachos nacionales e internacionales, por supuesto.

¿Los abogados sevillanos tienen algo que aprender de los «galácticos» de Madrid o Barcelona?

Aunque se les llame así, los abogados sevillanos no tenemos nada que envidiarles a los de fuera de Sevilla. Pertenecemos a la Escuela Sevillana de Abogacía, que es muy respetada, y la reivindicamos con humildad pero con orgullo.

¿Qué labor realiza Guadaliuris, la asociación que preside?

En Guadaliuris participamos veintisiete despachos medianos de abogados, formados por más de 350 profesionales. Intercambiamos experiencias y ponemos énfasis en el aspecto formativo interno, al mismo tiempo que intentamos participar en la vida activa de la ciudad. Tenemos una gran preocupación social y asesoramos gratuitamente a personas y colectivos necesitados.

Acaban de conceder una beca a un estudiante de Los Pajaritos.

Sabemos que no podemos resolver el problema de Los Pajaritos, que requiere la coordinación de muchas administraciones y asociaciones, pero siempre actuamos con sentido práctico. Si podermos ayudar a personas que quieren labrarse un futuro mejor y formarse en la universidad, lo hacemos. Creo que podemos conseguir un efecto en el barrio que puede contagiarse. Eso forma parte de nuestra responsabilidad social corporativa y de nuestra pequeña actividad como sociedad civil.

Las hermandades hacen la gran labor social de la ciudad. Junto con Cáritas llegan a muchos lugares como Los Pajaritos donde los servicios sociales están desbordados.

Las hermandades hacen una labor social importantísima. Lo que pasa es que en el mundo cofrade sevillano hay cierta desmesura que la hace pasar desapercibida y eclipsa a veces esa gran labor.

¿Ayuda la dualidad de Sevilla que se manifiesta en sus dos equipos de fútbol o sus cofradías más populares?

Lo que no ayuda a mejorar, insisto, es la desmesura. Una virtud del sevillano hondo de la que hablaba Machado es la mesura y la medida de las cosas. Tenemos un componente que no sé si es herencia barroca e islámica pero que nos incita a la desmesura. Y esto no es bueno, en líneas generales.

Eso se observa mucho en el Betis y en el Sevilla. Usted es un bético muy activo. ¿Tiene eso algo que ver con cierto pesimismo existencial?

Yo no me considero pesimista pero siempre pienso que el Betis puede perder el partido. Creo que lo que más se parece a la vida es el Betis porque en la vida se pierde más veces que se gana.

¿Andalucía se parece también al Betis, como dice León Lasa, letrado como usted y conocido bético?

Creo que sí, en lo malo y en lo bueno. Pero una cosa es el manquepierda y otra el conformismo. A mi juicio, no tienen nada que ver. En el centenario del Betis, Tate Montoya hizo un pasadoble que decía: «Por mal que la vida venga, viva el Betis, viva el Betis manquepierda». Eso es una cosa, que es que uno será del Betis pase lo que pase, pero otra es ser ambicioso.


Fuente: Jesús Álvarez.Cuéllar: «La desmesura cofrade eclipsa a veces esa gran labor social de las hermandades de Sevilla». 10 marzo 2019 (enlace)


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